lunes, 10 de junio de 2013

POESÍA Y PENSAMIENTO, 7º manifiesto




LA CASA DE LA POESÍA (2013-6-10)
Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramón Makuso eta Pello Otxoteko.

         Defenderé la casa de la poesía; defenderá la casa de la libertad: contra la banalidad, contra la falsedad, contra el artificio, contra la resignación. Porque la poesía es el último espacio de la libertad humana.

Todos, en general, tenemos un lugar privado y particular, muy íntimo, el limitado rincón de la personalidad, donde las emociones e impulsos particulares se vislumbran, y, cada cual siente al ser lejano como semejante; y lo semejante, como lejano. En ese lugar florecen la pasión y los sentimientos, las emociones más primarias y consistentes; y, entre ellos, no cabe duda, la pasión poética. Y la pasión poética es totalmente libre.

Sírvenos la libertad poética como medio de acercamiento a la verdad, aunque, en lo más hondo, sepamos que es imposible su consecución. La libertad nos permite aprovisionarnos de la realidad externa. Luego, tendremos que habilitar en nuestro interior las diversas relaciones entre los asuntos particulares y los universales, trazar caminos de ida y vuelta y, por medio de la palabra, dar cuerpo a la reflexión interna y estructurarla. Darle forma arquitectónica a dicha estructura compete a la estética; pero el solar donde se asienta todo el armazón es el de la poesía. Porque poesía es la última frontera de la libertad. Esta libertad, repetimos, nos permite aprovisionarnos de la realidad externa, y luego poder reflexionar o dialogar con nuestros más íntimos pensamientos, y trasladar así al mundo el resultado de la expresión lírica libre.

Es la libertad de la poesía lo que nos da fuerza para respirar. Dicha libertad nos permite enfrentarnos al futuro con ilusión, y desarrollar sentimientos, y, frente a la injusticia actual, poder organizar formas de resistencia. Poesía significa respiración, soplo; nos trae el aire de la libertad, que se extenderá a los cuatro vientos, y hará germinar entre los seres humanos la semilla de la fraternidad.

Creamos discursos largos, escribimos versos ampulosos, y difundimos mensajes excitantes. Pero en el fundamento de todo intento se encuentra la poesía, y si la actividad poética ha de ser verdadera y humana, entonces tras las palabras aparecerá una estela luminosa. El último territorio de la palabra, el espacio silencioso y revolucionario de la libertad: poesía. Lo que queda, aunque no sea dicho.

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