lunes, 23 de enero de 2012

POESIA ETA PENTSAMENDUA, 2. manifestua

Imanol Larrinagaren irudia

                POIESIS: zerizanerako pausoa (2009-11-16)
Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramón Makuso, Pello Otxoteko.

     Hasieratik izan zen mundua aldatu eta hari luzapena ematea, pentsamendua materia eta denborarekin lotzea; gizakia, munduarekin. Sortu. Geuk sortu, eta ariketa horren bidez gu sortu, haragi-hezurrez haratago. Edonola ere, gizakiak ezin du ez deusetik sortu. Ez deusa, ez da. Haatik, gizakiak badu berezko gaitasun bat: oroimena, hain zuzen. Oroimenetik sortzen da esperientzia. Platonek, “Oturuntza” dialogoan poiesis edo sorkuntzari buruz ari denean, Diotimaren ahotan jartzen du definizioa: ez izatetik izatera garamatzan ezein kausari sorkuntza deritzo. Baina bereizketa bat egiten du hurrena: arte guztietan egindako sorkuntza-lanen egileak poietai izango lirateke, hau da, sortzaile. “Baina badakizu”, dio Diotimak, “ez direla hala deitzen, beste izen batzuekin baizik; izan ere, musika eta olerkia sorkuntzaren multzotik banandu egin dira eta multzo osoaren izenarekin dira ezagun. Horri bakarrik deritzo poiesis eta poietai, sorkuntza arlo horien jabe diren gutxi haiei.
 
     Poesia, beraz, zerbait berreskuratzea da, zerbait argitara ateratzea, zerbaiten izatea hitzen bidez ezagutzera ematea, erritmo lege jakin batzuei eutsiz. Ez da nahikoa hitza; erritmo legeak ezin dira bazter utzi. Esatea eta nola esaten den, alegia. Stravinskyk adibide bat jartzen zuen bere “Musikaren poetika”n hori ulertzeko: txorien txorrotxioa ez da musika, soinua baizik. Soinuaren elementuek, berez, ez dute musika sortzen. Haiek antolatzea ezinbestekoa da, eta hori gizakiaren ekintza kontzientetik dator. Izan ere, sentimendu edo gogoeta hutsek ez dute bere horretan poesia eratzen. Badira poetikotasun bat lortzen duten irudi gordinak, baina sentiberatasuna eta poesia ez dira gauza bera. Lotura egon badago, baina txoriaren kasuan bezala, barru-barrutik aterata ere, sentimendua soinu bat besterik ez da, baina ez musika. Errazkerian ez erortzeko antolaketa kontziente bat behar da, poetika bat. Poetaren lanabesa, alegia: arrazoiaren bitartez sentimendua atxikitzea, eta aldi berean, sentimenduz arrazoia transmititzea.

     Arestian esan bezala, horixe da sorkuntza, ilunetik argirako pausoa. Horra, artea, materia antolatzeko bultzada, infinitura begira jarria, giza-katearen transzendentzia izpiritual batean oinarritua. Zerizanen bilaketa, eta ez itxurarena. Horra artea, bokazio aldatzaile baten abiapuntua. Edo bestela esanda, gure barruko hariak kanpoko hariekin harremanetan jarri eta ezagutzara iristea, atzoko eta gaurko kontuak elkarren artean hizketan jarriz. Atzokoak gaurkoaren argitan, gaurkoak atzokoarenean. Finean, gaur eta hemen idazten dugu, baina ez gara orainaldi soila. Gizakiak gizakiarekin duen elkarrizketa luzearen haria besterik ez gara.

POESÍA Y PENSAMIENTO, segundo manifiesto

Dibujo de Imanol Larrinaga
             POIESIS: un paso a la esencia (16-11-2009)
Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramón Makuso, Pello Otxoteko.


     Desde el comienzo se ha intentado cambiar el mundo y darle continuidad; unir el pensamiento con la materia y el tiempo; al hombre con el mundo. Crear. Crear y, mediante el ejercicio de la creación, crearnos, más allá de la propia carnalidad. De todos modos, el hombre no puede crear desde la nada. Lo que no es hace tiempo que dejó de ser. Por ello, tiene el hombre una característica que le es propia: la memoria. La experiencia nace de la memoria. Platón en el diálogo titulado El banquete, hablando sobre la poiesis o creación, pone en boca de Diótima el dictado: “toda causa que haga pasar cualquier cosa del no ser al ser se llama creación”. Pero apunta una particularidad: “de suerte que también los trabajos realizados en todas las artes son creaciones y los artífices de éstas son todos poietai, o sea creadores...”. Pero también sabes”, continúa Diótima, “que no se llaman poieitai, sino que tienen otros nombres y que del conjunto entero de la creación se ha separado una parte, la concerniente a la música y al verso, y se le denomina con el nombre de todo. Únicamente a esto se llama, en efecto poiesis y poietai a los que poseen esta porción de creación”.
    
     Poesía es, por tanto, el intento de recuperar algo, el paso que nos lleva desde la oscuridad hasta la claridad, el de algo que es dado a conocer a través de la palabra, basándose en unas leyes de composición conocidas. Decir no es suficiente, hay que saber decir. Stravinsky nos ilustra con un ejemplo en su Poética de la música: “el trino de las aves canoras no es música, sino sonido”. Los elementos musicales no crean, por sí mismos, música. Es imprescindible su organización, y ello se derivará de la acción consciente del hombre.  Los sentimientos o pensamientos, por puros que sean, no crean poesía. Hay imágenes crudas que sugieren la existencia de alguna poética, pero sensibilidad no es lo mismo que poesía. Están unidas, pero como en el caso del ave canora, aunque surjan del profundo interior, el sentimiento no es más que sonido, no música. Hace falta una organización consciente para no caer en la vulgaridad, una poética. Corresponde al poeta aprehender sentimiento por medio de la razón, y transmitir razón por medio del sentimiento.   

     Tal es el secreto de la creación, el paso que va desde la oscuridad hasta la claridad. He ahí el arte, el impulso para organizar la materia, puesta la mirada en el infinito, basada en la trascendencia espiritual humana. La búsqueda de la esencia y no de la apariencia. He ahí el arte, punto de partida de cualquier intento transformador. Dicho de otro modo, nuestros hilos enlazados a otros y dados a conocer. diálogo entre lo antiguo y lo nuevo. El mundo de ayer adivinado bajo la luz actual, y el de hoy bajo la de ayer. Porque escribimos aquí y ahora, pero no sólo somos presente. Tan sólo hilos de un largo diálogo del hombre con el hombre.


   

domingo, 15 de enero de 2012

POESÍA Y PENSAMIENTO, 1er manifiesto

Dibujo de Imanol Larrianaga
POESÍA Y PENSAMIENTO (18-11-2008)
Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramón Makuso, Pello Otxoteko


Es una opinión extendida que, así como los filósofos interrogan, los poetas cantan. Pero en contra de la común opinión se puede afirmar asimismo que lo que dice Parménides tiene forma de canto y que Heráclito apenas se planteaba preguntas. Quizá ni Parménides ni Heráclito fuesen filósofos; no, al menos, filósofos puros. Eran sabios y en ellos no cabía diferencia alguna entre el concepto de filosofía y poesía. Ambas actividades (filosofía y poesía) eran, en aquel tiempo, medio de conocimiento. Platón recuerda con cierta nostalgia aquella época dorada.
La poesía y los poetas recibieron la condena de Platón. El poeta no contempla la unidad de la realidad, en la forma en que lo proclama y solemniza Platón, pero hay un esfuerzo verdadero por comprender esa realidad, por medio de la palabra. El poeta, sin necesidad de artificio, profundiza en el pensamiento, sabiendo que nunca alcanzará la unidad de la realidad.
La filosofía comienza con Platón, pero es aventurado afirmar que la poesía muere con él. Platón interroga lo que canta el poeta. El poeta quiere encontrarse en el mundo. El poeta quiere conocerse. El arte de  Platón es un arte interrogativo, pero en el fondo de dicho arte resuena, como eco, el canto del poeta. La razón expresa lo que no pueden expresar los sentimientos.
Unamuno planteó de forma eficaz el quehacer del poeta: “sentir el pensamiento, pensar el sentimiento”. Nietzche, un poco antes, llegó a la conclusión de que la función del artista era el logro del conocimiento mediante la poesía y llegar a la poesía mediante el conocimiento. Unamuno, gran lector, conocía de modo fehaciente la poesía metafísica inglesa y la tradición mística española, de raíces árabes. En ellos, el pensamiento se convierte en palabra poética, deseo de entender y expresar la realidad, enfrentándose a la propia realidad.
Adquieren especial interés, desde nuestro punto de vista, las palabras de María Zambrano, pues nos alertan sobre la necesidad verbal del poeta. Ese menester del poeta de embarcarse con la palabra, de extenderse por y a través del mundo –antiguamente labor loada y hoy francamente vilipendiada–, se asienta en una ética humanista:
Y el poeta es fiel a lo que ya tiene. No se encuentra en déficit como el filósofo, sino, en exceso, cargado, con una carga, es cierto, que no comprende. Por eso, la tiene que expresar, por eso tiene que hablar  ‘sin saber lo que dice’, según le reprochan. Y su gloria está en no saberlo, porque, con ello, se revela que es muy superior a un entendimiento humano la palabra que de su boca sale; con ello nos muestra que es más que humano, lo que en su cuerpo habita”.
 Se hace poesía por medio de  la palabra, y ese hacerse encuentra su punto más elevado en la estética. Si la poesía es algo, ese algo es un pensamiento musicado, reflexión que parte y se hace camino desde la sima del silencio, con la meta puesta en la condición humana.
Porque es exigencia de la poesía y también de la filosofía el conocimiento humano, el conocimiento que el hombre tiene de sí y el que posee sobre el mundo y la naturaleza de las cosas. Decía Octavio Paz:
La poesía moderna es un conocimiento experimental del sujeto mismo que conoce”.
Valente sostiene idéntica opinión. Para él poesía es conocimiento que se va haciendo continuamente. La filosofía enseña al poeta lo que se puede decir y lo que no, pero el poeta toma de otros poetas las palabras que necesita para expresar ese conocimiento.
No nos identificamos con aquellas poéticas puras que, con excusa de la poesía, marginan al pensamiento. En ese destierro las palabras se corrompen, pierden su entidad y se deshacen. Hay poéticas cuyo último sentido es la amplificación del ruido que ya soportan el mundo y sus habitantes.

domingo, 1 de enero de 2012

POESIA ETA PENTSAMENDUA, 1ngo manifestua

Imanol Larrinagaren irudia
                  
             POESIA ETA PENTSAMENDUA (2008-11-18)
Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramon Makuso, Pello Otxoteko


    
Iritzi zabaldua da filosofoek galderak egiten dituzten bezala poetek kantatu egiten dutela. Baina iritziaren aurka esan daiteke, era berean, Parmenidesek esaten duena kanta dela eta Heraklitok ez duela galdera askorik egiten. Beharbada, ez Parmenides ez Heraklito ez ziren filosofoak, ez filosofo hutsak bederen. Jakintsuak ziren eta haien baitan ez zen alderik filosofiaren eta poesiaren artean; biak (filosofia eta poesia) garai hartan, ezagutzabide ziren. Platonek berak oroitminez gogorarazten digu delako garai hori.
     Platonengandik poesiak, poetak, kondena jaso zuen. Ez du poetak errealitatearen batasuna Platonek aldarrikatzen zuen moduan ikusten, baina bere hitzetan, poetaren hitzetan, ahalegina dago.         
     Poetak, artifiziorik gabe, pentsamenduen erroetan sakontzen du, baina jakinda errealitatearen batasunera ez dela helduko, eta ez da bere asmoa.
     Filosofia Platonekin hasten da, baina ezin esan poesia Platonekin amaitzen denik. Platonek galderak egiten dizkio poetek kantatzen dutenari. Poetak bere burua aurkitu nahi du munduan. Filosofiak bere burua ezagutu. Platonen artea galderaren artea da, baina galdera horien oinarrian poetek kantatzen dutena dago. Arrazoimenak sentimenduek adieraz ez dezaketena adierazten du.
     Unamunok ederki azaldu zuen bere zeregina: “pentsamendua sentitu, sentimendua pentsatu”. Nietzchek, lehenago, artistaren egin beharra poesiaren bidez ezagutzea eta ezagutzaren bidez poesia egitea zela esan zuen. Unamunok, asko irakurtzen zuelako, ezagunak zituen poeta metafisiko ingelesak, eta tradizio mistiko espainiarra. Horiengan pentsamendua hitz poetiko bihurtzen da, errealitateari aurre eginez errealitate bera ulertzeko eta adierazteko gogo. Nietzchek greziar maisuengana jo zuen zuzenean, Parmenidesengana bereziki. Antzematen da.
     Bereziki garrantzitsuak iruditzen zaizkigu María Zambranoren hitzak berriz gogoratzea, hain zuzen ere, poeten hitz egiteko beharraz gaztigatzen baitigu. Poetek hitza kanporatzeko, plazaratzeko, eta azken finean munduratzeko duten beharrizan hori -antzina hain goraipatua eta egun nabariki gaitzetsia-, gaurko gizartean humanitatezko etikan oinarrituko diren pauso nahitaezkoak dira:
     “Eta poeta badaukanari zaio leial. Filosofoa ez bezala, ez dago ezer gabe; aitzitik, ezagutzen ez duen zama darama beraren gainean. Horregatik, zama hori gainetik kentzeko adierazi behar du, hitz egin behar du ‘esaten duen hori ongi ulertzen ez duelarik’, askotan egozten zaion legez. Eta bere distira ez jakitean datza; izan ere, ezjakintasun honen bitartez bere ahotik irteten den hitzak giza adimena gainditzen duela erakusten baitu; honen bidez adierazten digu bere izatean dirauena gizakiaz haratago doala”.
     Poesia hitzen bitartez gorpuzten da, eta gorputz horrek estetikan du punturik gorena. Beraz, poesia zerbait bada, pentsamendu musikatua behar du izan, barne isiltasunetik abiatzen den gogoeta, giza izatea jomuga eta infiniturantz helmuga duen oihu etiko bezain estetikoa.
     Baina poesiaren eta filosofiaren, edo pentsamenduaren, zeregina giza ezagutza da, gizakiak bere buruaz duen ezagutza batetik eta munduaz eta naturaz duena bestetik. Hala dio Octavio Pazek:
     “Poesia modernoa ezagutza duen gizakiari buruzko ezagutza esperimentala da”.
     Valente iritzi berekoa da. Harentzat poesia etengabe sortuz eta sortuz ari den ezagutza da. Filosofiak erakusten dio poetari zer esan daitekeen eta zer ez, baina poetak ezagutza hori adierazteko hitzak beste poeten baitan bilatu beharko ditu.
     Hartaz, ez ditugu geure egiten poesiaren eskutik gogoeta saihesten eta ukatzen duten poetika hutsak. Horien saiheste horretan hitzak usteldu egiten dituzte, entitatez hustu eta hitzaren izate benetakoa deuseztatu. Izan ere, balizko poetika horrek gizartearen eta munduaren gehiegizko soinu antzua biderkatu besterik ez baitu egiten.